Se integra en la receta
Funciona en guisos, caldos, salsas, cremas, agua de cocción, masas y horneados.
Cocina diaria
Empieza por lo más sencillo: cambia la sal que usas todos los días y nota la diferencia en tus platos habituales.
Funciona en guisos, caldos, salsas, cremas, agua de cocción, masas y horneados.
La usas igual que tu sal habitual, pero con origen de manantial y sin antiapelmazantes.
Empieza con menos cantidad, prueba y corrige al final. Es el gesto más sencillo para notar el cambio.
| Plato | Cómo usarla | Consejo |
|---|---|---|
| Caldo o crema | Añade durante la cocción | Ajusta al final para no pasarte. |
| Huevos | Añade poca cantidad | Prueba también con Flor al final. |
| Verduras | Durante cocción o salteado | Termina con Escamas si quieres textura. |
| Carne y pescado | Antes o durante cocina | Reserva una sal de acabado para servir. |
| Salsas | Integra poco a poco | El sabor limpio se nota en recetas simples. |
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Primera semana
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Acabado
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Ver productoPreguntas frecuentes
Sí, especialmente en platos sencillos donde la sal no queda tapada por muchos ingredientes.
Te recomendamos empezar con menos, probar y ajustar. Cada paladar y receta pide un punto distinto.
Porque queremos mantener una sal natural, sin aditivos. La contrapartida es que hay que conservarla mejor.
Sí. Usa Sal Fina para cocinar y Flor o Escamas al final si quieres textura o un acabado más especial.